Cómo se hace un libro
Lo que aquí se escribe se puede comprobar. Esto es lo que lo comprueba.
Un libro, un proyecto dedicado
Cada título de esta editorial se confía a un proyecto que no hace otra cosa: el texto, la progresión, los ejercicios y su solucionario, las ilustraciones libres que lo acompañan, y la maqueta. Un proyecto no trabaja nunca en dos libros a la vez, y un libro no se monta nunca con trozos escritos para otra cosa.
El umbral son cincuenta páginas. No está ahí para hacer bulto: por debajo, un libro de texto no sostiene una progresión completa con sus ejercicios, y vuelve a ser una ficha. Un texto más corto tiene su lugar en ODERSA, pero no bajo el nombre de libro.

Las etapas, en orden
- El acuerdo
Un título no se abre sin decisión de la asociación. La editorial trabaja en un libro a la vez. - La escritura
El curso, los ejercicios y el solucionario, escritos por una sola mano, hasta el final del índice. - La revisión cruzada
Una lectura completa por alguien que no ha escrito el texto. Es una obligación, no una opción, y vale para cada idioma publicado. - El colofón
El libro recibe su ficha de fabricación: quién, cuándo, con qué, con qué licencia, y la advertencia de errores. - La publicación
El libro aparece para leer en línea y para descargar, en todos los idiomas construidos, el mismo día.
La revisión cruzada, en la práctica
Quien revisa no arregla la puntuación: busca errores. Vuelve sobre el razonamiento capítulo a capítulo, rehace los ejercicios solo con lo que el libro ya ha dado, y compara sus resultados con el solucionario. Un ejercicio que exige una noción presentada tres capítulos más adelante es un error de progresión, y se corrige antes de publicar.
Lo que anota vuelve a quien escribió, con la página y la frase. Dos vueltas son normales. Un texto que pide cinco es un texto que hay que rehacer desde su esquema, y la asociación prefiere decirlo cuanto antes.
La regla vale para las traducciones, y ahí es donde tienta olvidarla: una traducción revisada por su traductor no está revisada. Un traductor ve lo que quiso escribir, no lo que escribió.
La advertencia que lleva cada libro
Un libro de texto revisado dos veces todavía puede tener un error. Negarlo sería un mal servicio a quien aprende con él. Cada libro de esta editorial lleva por eso una advertencia escrita en su colofón: la doble revisión reduce los errores, no los elimina.
ODERSA corrige lo que se le señala, vuelve a fechar el libro y dice qué ha cambiado. Señalar tiene una dirección, la del equipo de la editorial, al pie de esta página. Un aviso que trae la página y la frase exacta se atiende antes que un aviso que dice que hay un error en algún sitio.
Lo que la máquina se niega a publicar
Estos rechazos no son intenciones: son programas que detienen la publicación, y cada uno ha rechazado ya algo.
- Una cifra escrita a mano: todas las de este sitio se cuentan en la construcción, y el mapa para robots sirve de recuento de control.
- Una tipografía, una imagen o un texto cuya licencia no llega hasta su página de origen.
- Un archivo de tipografía declarado en el catálogo pero ausente del disco, y lo contrario: un archivo en el disco que no está en el catálogo.
- Un archivo de tipografía que no es un archivo de tipografía, comprobado en sus primeros bytes.
- Una imagen declarada como servida cuyos archivos no están en el disco, o a la que le falta el texto alternativo en un idioma.
- Un par de colores por debajo de su umbral de contraste, en cada uno de los cinco estados de visualización que sirve el sitio.
- Un color que pertenece a otro sitio de la asociación, o un tono que se le acerca demasiado en claridad y en saturación.
- Un enlace interno muerto, un ancla que no lleva a ninguna parte, una página sin título o sin descripción.
- Una página que ninguna otra cita, y una página de error contada como página del sitio.
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